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martes, 11 de abril de 2017

Reconocen a una nueva comunidad guaraní en Corrientes

El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas reconoció a través de una resolución la personería a la comunidad Ñu-Puhy. Se tratan de personas del Pueblo Guaraní que están asentados en el departamento de Ituzaingó.


En Corrientes son pocas las comunidades de pueblos originarios pese a la histórica vinculación de la provincia con el pueblo Guaraní. Hoy en el Boletín Oficial de la Nación se reconoció una más siendo al menos la tercera.
A través de la Resolución 51-E/2017 el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) reconoció como Comunidad Indígena a los habitantes del paraje Ñu-Puhy del departamento de Ituzaingó. Le otorgan personería jurídica y los aceptan como miembros del Pueblo Guaraní.
La primera comunidad reconocida en Corrientes fueron los habitantes de Yahaveré en 2013. Se trata de un grupo de familias que habitan el departamento de Concepción en zonas de los Esteros del Iberá que cobraron notoriedad por la polémica generada en torno a los intentos de desalojo que sufrieron en los últimos años.

Así mismo existe otra comunidad guaraní, los Mboi Kua de San Miguel, con Personería Jurídica con Resolución del INAI 492. 
Según supo ellitoral.com.ar Ñu-Puhy llevaba varios meses de trabajo para el reconocimiento como Comunidad Indígena. Existen otras poblaciones que también están tramitando su resolución.
A continuación se transcribe la resolución del INAI
Ciudad de Buenos Aires, 04/04/2017
VISTO el artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional, la Ley N° 23.302, su Decreto Reglamentario N° 155/89, la Resolución de la ex SDS N° 4811/96, la Resolución N° 96/13 y el expediente E- INAI-50599-2015 del registro del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, y
CONSIDERANDO:
Que por el expediente mencionado en el Visto, la Comunidad Indígena Ñu-Puhy, perteneciente al Pueblo Guaraní, asentada en el paraje Ñu-Puhy, municipio Ituzaingó, departamento homónimo, provincia de Corrientes, solicita la inscripción de su personería jurídica en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas que funciona en la órbita de este Instituto Nacional de Asuntos Indígenas, de acuerdo al artículo 75 inciso 17 de la Constitución Nacional.
Que la Comunidad ha cumplimentado los requisitos del Anexo 1 de la Resolución de la ex SDS N° 4811/96: nota de solicitud de su personería jurídica, nombre y ubicación geográfica, reseña que acredita su origen étnico-cultural e histórico, descripción de sus pautas de organización y mecanismos de designación y remoción de autoridades, nómina de integrantes y mecanismos de integración y exclusión de sus miembros.
Que en virtud de la Ley N° 23.302, su Decreto Reglamentario N° 155/89, y la Resolución de la ex SDS N° 4811/96, corresponde la inscripción de la Comunidad Indígena Ñu-Puhy en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas.
Que la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ha realizado el control de legalidad del presente acto administrativo.
Que el suscripto se encuentra facultado para el dictado de la presente en virtud de lo dispuesto en la Ley N° 23.302 y su Decreto Reglamentario N° 155/89, Decreto N° 357/02 y modificatorios y Decreto N° 284/16.
Por ello,
EL PRESIDENTE
DEL INSTITUTO NACIONAL DE ASUNTOS INDÍGENAS
RESUELVE:
ARTÍCULO 1°.- Inscríbase, en los términos y alcances establecidos en la Constitución Nacional de la República Argentina, la personería jurídica de la Comunidad Indígena Ñu-Puhy, perteneciente al Pueblo Guaraní, asentada en el paraje Ñu-Puhy, municipio Ituzaingó, departamento homónimo, provincia de Corrientes, en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas, la cual ostenta una posesión comunitaria sobre las tierras que ocupa tradicionalmente en un ámbito rural.
ARTÍCULO 2°.- Comuníquese, publíquese en el Boletín Oficial y oportunamente archívese. — Raúl Eduardo Ruidiaz.
e. 11/04/2017 N° 22408/17 v. 11/04/2017

martes, 2 de agosto de 2016

Cuando Mahoma se mudó al Paraguay


Autor: Felipe Pigna

Pedro de Mendoza, a poco de instalarse en lo que hoy es Buenos Aires, envió a un grupo de sus hombres a buscar lo que era el principal interés de su expedición, la mítica “Sierra de la Plata”, que esperaba que lo hiciera definitivamente rico y poderoso. Capitaneados por Juan de Ayolas, esos expedicionarios llegaron a comienzos de 1537 a cercanías de la confluencia del río Paraguay con el Paraná, donde formalizaron una alianza con los payaguaes, que confiaban en que las armas de los recién llegados serían una interesante contribución a la guerra que libraban contra otras parcialidades guaraníes de la zona. Esta alianza se formalizó de la manera que era habitual entre los guaraníes: mediante la “entrega” de mujeres. A pesar de que todos los cronistas intentan transmitirnos que era una “bárbara costumbre”, el principio era muy similar al que se aplicaba por entonces entre las casas reales y señoriales europeas: se conformaba una “alianza de sangres”, uniendo linajes familiares que tendrían descendencia emparentada; era un reaseguro de los acuerdos. Gracias a esa alianza, Ayolas pudo penetrar en lo que hoy conocemos como la región del Gran Chaco, mientras dejaba a Domingo Martínez de Irala en lo que hoy es territorio paraguayo. Con otro contingente llegado desde Buenos Aires poco después, capitaneado por Juan de Salazar, estos hombres fundaron Asunción el 15 de agosto de 1537, adonde tres años después fue llevada toda la población europea sobreviviente de la fracasada expedición de Mendoza tras la famosa “hambruna” y la derrota inflingida por los dueños originarios de aquel territorio, los querandíes. 1
La posesión de mujeres en grandes cantidades les garantizaba, además placer, una vida holgada a los conquistadores del Paraguay quienes estaban convencidos de que debían ser mantenidos sin amagar siquiera a trabajar ni a nada que se le pareciera. A esto se sumará rápidamente y por los peores métodos el sometimiento de sus hijos y maridos al trabajo forzado en beneficio teórico de Dios y del Rey. El método era muy práctico para aquellos extraños polígamos difusores de los valores cristianos, como la monogamia, defendidos antorcha en mano por la Inquisición.
Así denunciaba la situación de Asunción del Paraguay, en 1545, uno de sus vecinos, Alonso Aguado, ex alcalde del “Santo Oficio”, quien por lo menos tiene la honestidad de incluirse entre los culpables:
Verdaderamente no vivimos como cristianos sino peor que los de Sodoma, porque después que a esta tierra llegamos procuramos de haber mujeres de los indios so color que las queremos para servicio y los indios nos las daban como por mujeres. Así nosotros las recibimos dellos llamándolas mujeres y a sus padres suegros y a los hermanos y parientes cuñados, con mucha desvergüenza y poco temor de Dios y en escándalo del pueblo cristiano. Y no nos contentamos con imitar a la secta de Mahoma y su Alcorán que mandaba que pudiesen tener siete mujeres, 2 y hay algunos entre nosotros que tienen veinte y a treinta y a cuarenta y de ahí en adelante hasta sesenta. 3
A poco de comprobar que los españoles no venían en plan de establecer alianzas con ellos sino a someterlos a servidumbre y esclavitud, los guaraníes comenzaron a rebelarse y ofrecer resistencia.
Curiosamente, la historia conquistadora registra que una de las mujeres de Juan de Salazar le avisó de la rebelión guaraní en marcha en la flamante ciudad de Asunción, pero  omite mencionar que tras esa rebelión frustrada, luego de que los españoles pasaran a cuchillo a gran parte de sus parientes masculinos, las “indias” guaraníes procedieron a hacer lo mismo con sus “amos”. La historia registra el nombre de una guaraní bautizada como Juliana, que fue la iniciadora de este acto de retribución. La muchacha se hartó de ser abusada junto con sus hermanas por Nuño Cabrera, el español a quien había sido entregada, y decidió cortarle la cabeza el jueves santo de 1539. El ejemplo cundió peligrosamente, y los “católicos-mahometanos” del Paraguay encontraron consuelo en el recién llegado segundo adelantado del Río de la Plata, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien hizo torturar y ahorcar a la heroica y rebelde Juliana y a sus compañeras. 4
Al adelantado Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el primer español que pudo ver nuestras maravillosas cataratas del Iguazú y portador de una vida de película, no le iría muy bien intentando desterrar a sus compatriotas de aquel paraíso de Mahoma. El 25 de abril de 1544 fue víctima de una revuelta organizada por aquellos privilegiados encabezados por Domingo Martínez de Irala y Alonso Cabrera, que lo encarcelaron por un año y lo mandaron encadenado a España, donde fue juzgado y desterrado a Orán. 5
Referencias:
1 Sobre las primeras expediciones al Río de la Plata, incluida la de Mendoza y la famosa “hambruna” de su asentamiento en Buenos Aires, véase Los mitos de la historia argentina 1 cit., pág. 73-95.
2 El Corán dice: "Si tienen miedo de no ser equitativos con los huérfanos, entonces, cásense con las mujeres que les gusten: dos, tres o cuatro de ellas. Pero si tienen el temor de no obrar con justicia, entonces con una sola o con varias de vuestras esclavas. Así, evitarán mejor el obrar mal." Sura 4:3.
3 Carta de Alonso Aguado al arzobispo de Toledo, fechada en Asunción, 25 de febrero de 1545 (documento Nº 959 de la Colección Gaspar García Viñas), citada por Ricardo Rodríguez Molas, Los sometidos de la conquista. Argentina, Bolivia, Paraguay, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1985, pág. 156-157. Según declara en la carta, Aguado había sido alcalde del Santo Oficio en la ciudad de Granada antes de sumarse a la expedición de Pedro de Mendoza.
4 Idalia Flores G. de Zarza, La mujer paraguaya, protagonista de la historia, El Lector, Asunción, 1987, tomo I (1537-1870). El relato es citado también por Susana Dillón, Brujas, Locas y Rebeldes. De Anacahona a las Madres de Plaza de Mayo, Letra Buena, Buenos Aires, 1994, pág. 60-62.
5 La carabela que lo trasladó a España iba al mando del propio Alonso Cabrera. Estuvo a punto de naufragar en alta mar y Cabrera enloqueció. Al llegar a España, la locura de Cabrera se agravó, mató a su mujer y terminó preso.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

sábado, 28 de noviembre de 2015

“NINGUNA CULTURA TIENE LA BELLEZA METAFÓRICA DEL GUARANÍ”



Afuera se oye un megáfono llamando a la gente que avanza por la calle España. Es el día de la Procesión de la Cruz, que una vez al año los fieles sacan de la iglesia para recorrer la ciudad de Corrientes. Este año, como ningún otro, esa caravana de la fe pasa por la puerta de la casa de Pocho Roch, un emblema de la cultura de la provincia.
-Si uno rastrea en los orígenes de Corrientes, observa que el correntino es diferente a sus vecinos, que tiene una identidad propia y distintiva. ¿Cuánto de esas particularidades se la debe al guaraní?
-Hace 4.500 años que el guaraní llegó a Corrientes. Los nombres de nuestros lugares, nuestras actitudes, nuestras costumbres, nuestra manera de ser son guaraníes. Y eso implica un idioma con un contenido poético increíble. Cabeza en castellano no tiene nada de poesía, pero en guaraní significa el hueso que contiene el alma. Niño es cunumí, que en guaraní significa pequeña ternura. Lo mismo si digo otoño, que significa el tiempo de las hojas caídas. Estoy escribiendo un libro sobre eso, sobre la metáfora guaraní, tema que empecé a tratar en los años 80.
Tenemos un origen ancestral guaranítico que no se perdió. No se puede borrar del mapa una cultura por una ley, por un decreto. En 1770 Carlos III prohibió hablar cualquier idioma aborigen. Las actas de los gobiernos se hacían en guaraní. Hoy en día se habla pero no se escribe y eso me preocupa porque estudio la etimología de las palabras y no estudiando eso se pierde lo bello del idioma. Ninguna cultura alcanza la belleza metafórica del guaraní. Y hubo quien dijo que donde comenzaba el guaraní terminaba la civilización. Lo dijo un prócer que tiene estatuas por todos lados. Pasaron cosas terribles con el guaraní: hacia 1825 en Itatí vivían guaraníes con guaraníes, pero extinguieron el Cabildo Indio de Itatí y se repartieron los bienes: le sacaron hasta la corona de la virgen en los años de Bernardino Rivadavia. Y en 1856 prohibieron los apellidos guaraníes. Y todo venía de los guaraníes de Itatí: las artesanías, la música. La clave es cambiarte la cultura. Por eso hay que ver la etimología de las palabras, donde está el origen de las cosas.
-¿Cuando no hubo un intento de extinción, existió una apropiación violenta de lo originario guaraní, pero negándolo, no?
-Siempre se apropia el más poderoso y lo escribe el más poderoso. Para enterarte de la verdad hay que ir a lo que escribieron los curas misioneros, el que vivió entre los indios, no los curas de oficinas. Ellos convencieron a los antropófagos hasta convertirlos en seres productores en las 57 misiones jesuíticas en América, que escribieron 1.200 diccionarios. Corrientes tiene una base franciscana en esta parte del Paraná y jesuita en la parte del río Uruguay. El franciscano duró más que el jesuita, a quienes echaron en 1767. Al franciscano le extinguieron su cabildo en 1825. Pero muchos correntinos son “guaraniceros”, que hablan el guaraní, que mantienen sus hábitos y su idioma, pero se llaman Ojeda, Gómez, Fernández, pero hablaban en guaraní. Los habían obligado a cambiar el apellido, pero los pájaros, los ríos, los árboles, son guaraníes.


Subtítulo. Donde nace el chamamé.

Pocho habla bajo, lento, correcto, con el dulce sabor de su provincia, esa especie de música que el correntino tiene en sus palabras. Hace 32 años tiene un programa en AM Radio Corrientes. Hace una década está al aire en FM Radio Universitaria y lleva un cuarto de siglo en FM Capital. Es autodidacta de todo lo que se diga de él. “Cuando no te enseña nadie es cuando mejor se aprende”, dice. Está a punto de dictar la cátedra de chamamé en la universidad.
-¿Cuál es la relación del guaraní con la música?
-El guaraní tiene dos tipos de música, la sacra, que es el chamamé, un rezo danza para los días de lluvia. Chamamé significa “estar en la lluvia con el alma mía”. Para el guaraní la palabra era el alma. Y era un canto rezo para los días de lluvia. La lluvia era el bien más preciado que Dios le regalaba para equilibrarles el alma y la mente, además de ser utilitaria para sus cosechas. Las reuniones entre los más sabios de la tribu se hacían los días de lluvia y se llamaban Amandayé, que quiere decir amar la lluvia y lo que dice la lluvia. Se habla poco de estos temas en los encuentros de folklore. El sapucay no es ese grito que pegan ahora: esto es burdo, un invento de los gringos para dejarlos bajos a los guaraníes. Sapucay significa “le quema el sonido en los ojos”, porque era un canto pronunciado en voz muy alta, con el que se adoraba a Dios y se le pedía que no finalizara el mundo en los días de eclipse. El sapucay era para los días de eclipse.
-¿Por eso el chamamé es una religión para el correntino, no?
-El guaraní no rezaba arrodillado sino que rezaba en ronda: era un rezo danza. El chamamé significaba para el guaraní crear la palabra mientras danzamos en ronda. Cuando llega el jesuita, con la religión católica, el chamamé sigue atado a lo religioso, pero antes el chamamé era sólo canto, pronunciado con el instrumento de Dios. Después vienen la guitarra y el acordeón, con las misiones jesuíticas. Es posible que haya llegado desde Europa el acordeón, pero unas investigaciones que estoy haciendo alejan cada vez más esa posibilidad: un trabajo habla del chamamé tocado en 1841 con acordeón y guitarra, por Francisco Reyes Ortiz, un granadero de San Martín que se hizo cura. Se encuentran muchas cosas andando. Los guaraníes tienen danzas que imitan a los pájaros: me las han cantado la gente grande.

Subtítulo. Tocar con el corazón.


Pocho es un juntador de libros: tiene más de 20 diccionarios de lenguas aborígenes; bibliografía guaranítica, franciscana y jesuítica; videos, láminas y casetes de audio, con testimonios vivenciales y música correntina antigua. Pero también es un coleccionista de sonidos, propios y extraños, con 34 obras integrales registradas. “Antes grababa para grandes compañías (EMI, Sony, CBS Columbia) y vendía. Ahora grabo yo y lo regalo. No quiero que hagan negocios con lo mío. Nunca quise tocar para amenizarle el bolo alimenticio de nadie. Nunca quise malvender mi música. Siempre quise tocar en un teatro, como Tchaychovsky o Beethoven, no por ser fantástico, sino porque los sentimientos de mi gente valen lo mismo que los de cualquier gringo.”
De niño lo entusiasmó la charla con el cura Esteban Bajac, a quien le cebaba mates de leche y veía escribir en pluma. Allí empezó a leer porque sabe “que se aprende del aire”. Recopila porque sabe que las personas pasamos pero la cultura queda. Recibió tres bibliotecas antiguas, una de su abuelo. Pero tiene el buen vicio de componer. “Tocar es lo mismo que acariciar a la guaina (la novia): uno conoce célula por célula de su guaina, como conoce cuerda por cuerda su guitarra. La música no es una ciencia: es un sentimiento que se toca”.
Anda lento el hombre que renunció a ser una celebridad nacional para ser un mito correntino: nunca quiso salir de su lugar, de la casa repleta de libros y recortes de diarios, de casetes, de discos, de papeles diversos. El autor de “Pueblero de Allá ité” elige estar cerca del río, en su modesta casa correntina. “De lo que sé, sé que no sé nada. Por eso me quedé siempre en Corrientes.”

Fuente: http://elfederal.com.ar/…/ninguna-cultura-tiene-la-belleza-…

lunes, 17 de agosto de 2015

Consideraciones respecto al guaraní y a su pueblo


Por Lucas Palacios

Hay algunas aseveraciones, fruto quizás de cierto nacionalismo acrítico, que me gustaría poder tratar de poner en cuestión.
En primer lugar esta idea de que el guaraní auténtico es del Paraguay y lo hablan los paraguayos. Los que amamos al guaraní y hemos estudiado acerca de él sabemos y podemos afirmar sin dejar lugar a dudas que EL GUARANÍ ES DE LOS GUARANÍES. Si es que existe un “guaraní auténtico” éste lo hablan las comunidades guaraníes. Sin embargo sabemos que LO QUE SE HABLA SON REGISTROS DIALECTALES DEL IDIOMA GUARANÍ, el guaraní mbya, ache, ava, pâi tavytera, correntino, paraguayo, boliviano, jesuítico etc. son sólo eso, distintas formas de hablar un mismo idioma, con distintos atravesamientos sociales, culturales, espaciales y temporales. TODOS SON VÁLIDOS Y NO HAY NINGUNO QUE SEA MEJOR O PEOR QUE EL OTRO. El registro preponderante en el Paraguay quizás sea el que más desarrollo, alcance y permanencia haya alcanzado, sin embargo ésto no convierte al guaraní paraguayo en el verdaderamente auténtico ni al Paraguay en su detentor y defensor. En todos los países en los que se extendió el guaraní fue perseguido y prohibido, y si se mantuvo en pie no fue gracias a las políticas lingüísticas de los respectivos países sino más bien a la persistencia cultural de un pueblo oprimido.

 
     Foto: Óleo de la artista plástica Elsie Díaz Foix

En segundo lugar, la guerra de la triple alianza y la guerra del Chaco las promovieron nuestras élites nacionales en alianza estratégica con el imperialismo extranjero. LOS PUEBLOS NO FUERON PARTE DE LA CONJURA TRAICIONERA ENTRE HERMANOS. Ejemplo de ello ha sido el tremendo rechazo que recibió la guerra contra el Paraguay en la población correntina y entrerriana y las innumerables rebeliones de soldados que se negaban a luchar contra sus hermanos paraguayos en todo el territorio argentino. La unión espiritual y cultural de nuestros pueblos, independientemente de las fronteras, fueron productos del legado guaraní.
En tercer lugar, el atraso del Paraguay hoy no es el producto de las dos guerras que devastaron el país. Cuántos países en el mundo han sido destruidos por los innumerables conflictos bélicos y sin embargo han remontado con creces en sus niveles de desarrollo (Alemania, Japón, Vietnam, Polonia, etc.). Las clases dirigentes paraguayas son las responsables de la pobreza y subdesarrollo de su pueblo. La victimización sólo contribuye a darle justificaciones falaces a una clase política, social y económica inepta y corrupta que se enriqueció a costa de la pobreza de su pueblo.
Kurepa, bolita, paragua, brasuca, son voces que nos alejan y que están inspiradas en un odio irracional y sin sustento. Los actuales rencores y resentimientos mutuos son infundados, los pueblos deben estrechar sus brazos y unirse en contra de esas élites que siguen haciendo presa de nuestra gente. Los que amamos el guaraní sabemos que nos une una cultura y una lengua extraordinariamente rica que excede y supera las fronteras y que nos hermana fraternalmente.

domingo, 22 de febrero de 2015

ÑANE ÑE'Ê / NUESTRA LENGUA


“A cuántos de nosotros se nos negó aprender nuestra hermosa lengua guaraní bajo los falaces argumentos de que obstaculizaba el aprendizaje, que generaba una mezcla perjudicial con el castellano de manera tal que no se utilizaría de forma correcta ninguno de los dos; de que el guaraní era un “dialecto” de indios, “menchos”, chacareros, “tapes” que animalizaba a aquel que lo hablase y lo denigraba de su status social. Groseras quimeras que lo que pretendieron era instrumentar la atroz dominación cultural de las élites de poder europeizantes.
Hoy nos dimos cuenta, y desde muchos ámbitos, que el guaraní nos enriquece, su cultura nos lleva a la maravillosa dimensión de lo simple, de lo sencillo, ese soplo espiritual profundo que se asienta en lo más recóndito de nuestro ser y nos permite ser auténticos. Muy lejos de “entorpecernos”, el guaraní nos abre horizontes y nos otorga perspectivas, nos recuerda lo verdaderamente valioso de la vida, nos acerca simbióticamente a la naturaleza y fraternalmente a nuestro prójimo."

Lucas Palacios