martes, 10 de enero de 2017

YERBA MATE ORGÁNICA

Aloisio Baumgratz, productor de yerba ecológica de San Martín (Misiones) nos cuenta cómo es posible producir yerba sin usar agrotóxicos porque: “el mate es otra cosa si no tiene veneno”. Su clave es carpir con cuidado, podar con paciencia los árboles y no dejar el suelo al descubierto.
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  Por Darío Aranda*
Fotos: Martin Katz
La clave es no escaparle al trabajo. Que, en el campo, es muy similar a no tener miedo a carpir. Esa práctica tan antigua como la agricultura misma. Tomar la azada, sumergirla en la tierra y retirar la vegetación que interfiere como la planta que se quiere preservar. Aloisio Baumgratz
transitará toda la entrevista en el yerbal, con la azada en mano, por momentos enseñará cómo utilizarla de la manera más efectiva y mostrará cómo se puede producir yerba sin usar agrotóxicos. “Claro que el mate es otra cosa si no tiene veneno”, aclara e invita a probar.
La chacra queda en el departamento de San Martín, 35 hectáreas. Aloisio era techista. Trabajó durante décadas en la construcción hasta que la crisis económica lo dejó sin el oficio. No se quedó de brazos cruzados, se dijo que algo debía hacer. Fue a la chacra, bajó con machete y motosierra dos hectáreas de monte y plantó yerba. Avisa que los plantines no crecen de un día para el otro. Se necesitan cuatro años para, tijera mediante, dar forma a la planta. Y recién luego de eso comienza a entrar en producción.
Aloisio tiene sombrero de ala ancha, remera gris y pantalón de grafa color claro. La vestimenta, con manchas de tierra colorada, da cuenta de que hasta hace minutos estuvo trabajando.
Explica que es productor biodinámico y forma parte de la Cooperativa La Abundancia. Y, de inmediato, confiesa que nunca había escuchado esa palabra “biodinámica”. La aprendió junto a su hijo. Se trata de una forma de agricultura agroecológica que busca el equilibrio e interrelación entre suelos, plantas y animales, que rechaza el uso de pesticidas y que tiene en cuenta el movimiento de los astros (la luna y los planetas).
Por el sistema biodinámico se produce en ciclos, en relación con la constelación, que señalan cuándo es mejor sembrar, podar y cosechar. Explica que incluso hay un “calendario biodinámico”. No lo aclara, pero da a entender que desconfiaba del sistema. Por eso hizo pruebas con lechugas. Algunas plantas las sembró cuando indicaba el saber biodinámico, otras cuando él quiso. Creer o reventar: las del sistemática biodinámico crecieron rápido, abundantes y tiernas. Al resto tuvo que regarlas, cuidarlas por demás y aún así no hubo buena producción. Conclusión: se convenció del sistema que tiene relación con los astros. Y realizó cursos para aprender.
Cuenta que conoce muchas personas que han probada su yerba y se muestran conformes. Reconoce que el gusto no cambia mucho, pero si “otros detalles”. Afirma que no hay más acidez ni dolor de cabeza. Y no tiene dudas que siempre es más sano un alimento sin químico que otro con veneno.
Azada o venenos
No trabajamos con herbicida. Nosotros carpimos. Pero a muchos no les gusta carpir… si no quiere carpir que no plante”, sonríe, mientras sostiene a la azada de mango largo, casi dos metros de longitud. Se pone más serio y sincera: “Muchos no quieren carpir. Creen más fácil pasar con la mochila (recipiente plástico que se ata a la espalda y con un pico aspersor en la mano) con veneno”. Asegura que al paso de los años los yerbales sienten el maltrato. Ha visto árboles jóvenes (diez años) que parecen de 70 y lo atribuye al uso indiscriminado de químicos.
Explica que otros productores suelen usar mucho herbicida, sobre todo Roundup (marca comercial del glifosato de Monsanto), sobre el que además pesan muchas denuncias de sus efectos en la salud. Sólo en Argentina hay más de cien estudios científicos que confirman los efectos nocivos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo calificó probable cancerígeno. En la escala de 1 a 5, lo ubica en el segundo escalón de peligrosidad.
“Hay muchos yerbales que son plantas raquíticas por los venenos”, lamenta Aloisio. Resalta que la yerba es una planta fuerte, que cada año se la corta e igual se repone, pero el agroquímico es lo que más le afecta. “El herbicida no queda solo en el suelo, transmite hacia abajo por la planta que muere, por las raíces”, afirma. Las hojas se ponen amarillas y “retroceden hasta que no pueden más”.
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Muestra como opción que se puede evitar los químicos con buen manejo del suelo. Y cuidando los cortes que se le hace al árbol. De eso depende la vida y la producción del árbol. De inmediato señala una planta que está a media metro de distancia. Con los brazos se hace lugar entre las ramas, como sumergiéndose en la yerba y explica que el árbol tiene que crecer desde bien abajo y abrirse, hay que cortar algunos gajos desde adentro y muestra dónde se debe aplicar el corte. Esa acción se llama, según los tareferos (cosechadores de yerba) “viruteada”. Y es todo una técnica que debe hacerse bien.
Precisa cómo debe ser el corte para que el nuevo brote crezca de manera correcta y que no nazca hacia lo alto (sí a lo ancho), que lo abre. Da unos pasos hacía atrás y toma a otra planta como referencia, con brotes nuevos. Pide un serrucho pequeño y curvo, de mango corto. Señala el tronco lastimado, dice que ha sido “maltratado”, siempre le dio el sol de manera directa al tronco y se debilitó. Muestra otros brotes sanos. Lo palpa con las manos y analiza como un médico a un enfermo, con paciencia. “Hay muchas cosas para corregir en este árbol”, avisa.
Corta algunos gajos grandes y viejos, para que deje crecer a los más jóvenes. Siempre se maneja con el serrucho, aunque cuando son muy gruesos debe recurrir a la motosierra.
“El pulmón es la hoja, siempre”, explica y señala que un gran error de muchos productores es pelar casi todo el árbol. Luego a la planta le cuesta reaccionar. Precisa que lo ideal es dejar al menos el 30 por ciento de las hojas, así el árbol se recupera más rápido. La planta así respira mejor, es más fuerte ante las heladas y también ante el calor, que en Misiones llega fácil a los 40 grados.
Muestra una rama con tronco bien verde y otra casi blanco. La más clara indica madurez. Si corta brotes de la rama blanca, de seguro tardarán más en crecer. Entonces le da con el serrucho a las ramas más verde, que crecerá más rápido. Avisa que el árbol no debe pasar lo siete metros de alto.
Remarca que la clave es carpir. El cuerpo levemente inclinado hacia adelante. La azada a un metro y medio de altura, cae sobre la tierra y arranca de raíz las plantas no deseadas que avanzan sobre el yerbal. Todo el trabajo se realiza alrededor de los árboles. Muestra que algunos pastos se dejarán en el suelo, pero también muestra qué rápido se expande lo vegetación que queda. La base del tronco debe estar libre de pasto. “Acá hay una planta que fue maltratada con la azada. La fueron raspando y la raíz quedó casi al aire. La carpida hay que realizarla con cuidado”, enseña. Y de inmediato vuelve a carpir. La azada cae con fuera sobre la tierra, pero precisa, no toca la planta. Y arranca el pasto hacia afuera.
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Otra particularidad, los pasillos en el yerbal no deben ser de tierra pelada, como sucede en la producción convencional. Se debe dejar “cubierta”, algún cultivo que proteja de la lluvia y el sol. También puede haber otros árboles, por ejemplo laurel, que crece rápido, da sombra a la yerba y también brinda madera que sirve para usos diversos de la chacra.
  “Nunca trabajé con venenos y voy a morir sin venenos”, afirma Aloisio Baumgratz, integrante de la Cooperativa Biodinámica La Abundancia (produce la yerba Arapeguá). Aunque trata de comprender al productor convencional. Afirma que el agricultor es el peor pago de la cadena yerbatero (donde molinos y mercados se quedan con la mayor parte) y “tiene que inventar algo” para que le den los números. “Pero es comida para hoy y hambre para mañana. Y las empresas se aprovechan y le vende todo el paquete (químicos, semillas)”, advierte.
El sol ya está bajando en Misiones. “El atardecer nos quiere decir algo”, avisa y comienza a despedirse. Da un apretón de manos y se interna en el yerbal, caminando despacio, con la azada al hombro, listo para seguir carpiendo.
 *Darío Aranda es periodista especializado en extractivismo (petróleo, minería, agronegocios y forestales). Trabaja en el diario Página/12, la cooperativa de comunicación La Vaca y las radios FM Kalewche (Esquel), laCooperativa La Brújula (Rosario) y Los Ludditas (FM La Tribu). Escribe sobre pueblos indígenas, organizaciones campesinas y asambleas socioambientales. Además es autor de “Argentina originaria: genocidios, saqueos y resistencias” y “Tierra Arrasada. Petróleo, soja, pasteras y megaminería.”
En el marco de la campaña de Agroecología, escribió una serie de artículos vinculados a la temática de la agricultura ecológica. Todos los jueves publicaremos en nuestro blog una nota contando diferentes aspectos y testimonios sobre este tema. No te pierdas este especial sobre el futuro de los alimentos en la Argentina. -

FUENTE: http://www.greenpeace.org.ar/blog/agroecologia-nunca-trabaje-con-venenos-y-voy-a-morir-sin-venenos/17882/

lunes, 26 de diciembre de 2016

APRENDER GUARANÍ ES BENEFICIOSO PARA EL CEREBRO

El segundo idioma y el cerebro bilingüe

Por Facundo Manes

La mayoría de las personas valora hoy el aprendizaje de una segunda lengua como algo positivo para la vida. Por las posibilidades profesionales, laborales o académicas que el conocimiento de otros idiomas otorga, por la facilidad de comunicación mundial, por el acceso a material diverso. También, en muchos casos, por el prestigio social de tal o cual lengua. Pero hoy la ciencia comprueba que los beneficios van aún mucho más allá.
Estudios científicos muestran que aprender un nuevo idioma provoca cambios en la anatomía cerebral, especialmente en las áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje de una lengua, como la corteza inferior parietal. Asimismo, se ha registrado mayor actividad neuronal y también mayor densidad de materia blanca en las zonas asociadas a funciones ejecutivas.
Según algunos investigadores, dominar dos o más lenguas nos haría más ágiles para resolver ambigüedades o conflictos y priorizar tareas. Otros investigadores sostienen que los bilingües tienen siempre los dos idiomas disponibles y deben constantemente decidir cuál es la lengua adecuada a cada contexto. Relacionan esto con una mayor capacidad para seleccionar la información relevante y descartar la que no lo es. Esta tarea depende de un sistema de control ejecutivo que se encarga de dirigir los procesos de atención que usamos para planear y resolver problemas.
Al estudiar el bilingüismo y su relación con la moral y la toma de decisiones, se descubrió un fenómeno llamado “efecto del lenguaje foráneo” que refiere a que los bilingües tienden a tomar decisiones más racionales cuando actúan a partir de información recibida en una lengua extranjera o dan respuestas más utilitarias ante dilemas morales que implican una participación personal. Esto se debe a que la segunda lengua, siempre que no se haya estado inmerso en esa cultura, no activaría los centros emocionales de la manera en que lo hace una lengua primera.
El bilingüismo también impacta en la salud. Se estima la reserva cognitiva que genera el dominio de varias lenguas sería un factor de protección ante el deterioro cognitivo. Diversas experiencias registran que los bilingües sienten que su personalidad cambia según el idioma que utilizan. Sería clave vincular estos datos con estudios sobre las lenguas para ver su relación con las ideas circulantes en la sociedad.
Las neurociencias demuestran los beneficios del cerebro bilingüe. Hay que comprender esto para ayudar a revertir las ideologías sobre las lenguas y las culturas discriminatorias, injustas e inapropiadas. El escritor paraguayo Augusto Roa Bastos, ganador del premio Cervantes, reflexionó sobre esto en ensayos y entrevistas. Contaba en una de éstas, de 1978, que “uno de los prejuicios equivocados de mi padre fue prohibirme que aprendiera el guaraní”.
Las personas atribuyen a las lenguas valoraciones socialmente compartidas, producto de procesos histórico-políticos, y correlacionan estas representaciones con sus hablantes. Si una lengua ha sido estigmatizada, a veces ese saber no es asumido con valor favorable y es posible que los padres, la escuela y la “sociedad culta” no lo transmitan. No es así. La ciencia comprueba que la práctica de distintas lenguas es un valor positivo en sí. Y la literatura, que el valor de una lengua está dado, como diría Roa Bastos, “por la verdad de las representaciones que irradia al ser concebida y construida sobre el foco de la energía social y bajo la ley del tiempo”.

Fuente: http://www.clarin.com/viva/segundo-idioma-cerebro-bilingue_0_1712228817.html

viernes, 18 de noviembre de 2016

"El valor de la palabra en la Civilización Guaraní"


(David A. Galeano Olivera, 2005)

"Precisamente, una anécdota que suelo contar –y que ocurrió 20 años atrás con uno de los Maestros presentes en la jornada, cuando eso era Mburuvicha de su comunidad– es aquella en la cual, después de mucho insistir y sobretodo de habernos ganado su confianza, un día nos invitaron a participar de un no'õvusu, o asamblea de líderes o mburuvicha, una especie de "cumbre presidencial", donde tratan cuestiones de interés general. Es un encuentro privado, sólo reservado a ellos.
Llegamos al sitio, en la zona de Guajayvi (San Pedro) y nos ubicaron a más o menos 15 metros del opy o sitio de la reunión. Fuimos advertidos de que no debíamos acercarnos más, y también se nos dejó clara constancia de que el sólo hecho de participar como observadores, debía ser considerado por nosotros como un privilegio especial, que ellos nos concedían. Yendo al caso concreto, recuerdo que los líderes llegaron de grandes distancias, de a pie (15, 30, 50 y más kilómetros) para aquel no'õvusu. Estuvieron 11 en total. Nadie nos explicó cómo se avisaban para participar de estos encuentros ni porqué las reuniones se realizaban precisamente en dicho lugar.
En fin, el primer día, un martes, se sentaron en unos apyka puku jere, acompañados de sus mujeres y debidamente ataviados. Estuvieron todo el día sin decirse una sola palabra, absolutamente nada. Se levantaron del sitio solamente para comer o para cumplir sus necesidades. El día siguiente ocurrió lo mismo. Y el tercer día, como a la mediatarde, uno de ellos –el inspirado– se puso de pie y solamente pronunció tres palabras: “ko'áĝa ñañemitỹva'erã avati”. Después de escucharlo, todos se pusieron de pie y retornaron a sus comunidades. Imagínense, se reunieron tres días únicamente para escuchar tres palabras, palabras sagradas; o sea, la manifestación de Ñande Ru, al decir de Cadogan."
Texto completo: http://www.datamex.com.py/…/galeano_el_valor_de_la_palabra.…

viernes, 12 de agosto de 2016

Neurobiólogo de la Universidad de Florencia: 'Las plantas tienen nuestros cinco sentidos y quince más'

Las plantas sienten?
Mucho más de lo que sentimos los animales. Y no es mi opinión o percepción, es una evidencia científica.
No es usted un iluminado.
No. Sabemos que perciben los cambios eléctricos, el campo magnético, el gradiente químico, la presencia de patógenos...
¿Oyen, ven...?
Las plantas tienen nuestros cinco sentidos y quince más. No tienen ojos y oídos como nosotros, pero perciben todas las gradaciones de la luz y las vibraciones sonoras.
¿Y les gusta la música?
Ciertas frecuencias, sobre todo las bajas (entre los 100 Hz y los 500 Hz), favorecen la germinación de las semillas y el crecimiento de las plantas hacia la fuente de ese sonido, que equivale a frecuencias naturales como la del agua que corre, pero hablar o cantar a las plantas es perder el tiempo.
¿Hay sonidos bajo tierra?
Se ha descubierto que las raíces producen sonido y son capaces de percibirlo. Eso sugiere la existencia de una vía de comunicación subterránea.
Tampoco tienen nariz.
Su olfato y gusto son muy sensibles. Perciben las moléculas químicas, es su modo de comunicación, cada olor es un mensaje. Y tienen tacto, basta ver a cámara rápida cómo palpa una planta trepadora.
¿Y dice que se comunican?
Se comunican con otras plantas de la misma especie a través de moléculas químicas volátiles, mandan por ejemplo mensajes de peligro. Si un insecto se le está comiendo las hojas, la planta produce al instante determinadas moléculas que se difunden kilómetros y que avisan de que hay un ataque en curso.
¿Y cómo se defienden?
De muchas maneras. Pueden aumentar sus moléculas venenosas o producir proteínas indigeribles para el insecto. Muchas plantas al ser comidas por un insecto emiten determinadas sustancias para atraer a otros insectos que lo depreden.
Eso es comunicación entre especies.
Las plantas producen muchas moléculas químicas cuyo único objeto es manipular el cerebro de losanimales, en ese contexto se inscriben las drogas.
Un ejemplo...
Estudios recientes demuestran que un naranjo o un limonero en flor actúa de diferente manera según la cantidad de polen que lleve el insecto. Si lleva mucho polen, aumenta en el néctar la cantidad de cafeína para activar su cerebro, para que se acuerde de esa planta y vuelva. Si lleva poco polen, corta la cafeína.
¿Inteligencia vegetal?
Si inteligencia es la capacidad para resolver problemas, las plantas son capaces de responder de manera adecuada a estímulos externos e internos, es decir: son conscientes de lo que son y de lo que las rodea.
¡Eso es mucho!
Hemos ignorado cómo funciona el 99,7% de la vida en el planeta y no podemos permitírnoslo porque nuestra dependencia del reino vegetal incluye -además del aire, la comida y los fármacos- la energía (los combustibles fósiles son depósitos orgánicos).
Desconocemos el 90 por ciento de las plantas.
En su evolución las plantas han producido millones de soluciones que son muy distintas de las que han producido los animales. Hasta ahora el hombre ha basado su tecnología en cómo estamos hechos nosotros: un centro de mando y una jerarquía de órganos, y así se organizan nuestras sociedades, gobiernos, máquinas...
Hay otro mundo en el que inspirarnos.
Estudiar las plantas nos dará una cantidad ingente de posibilidades tecnológicas. Por ejemplo, las redes: una red de internet y un conjunto de raíces son muy similares. Pero las plantas son redes vivas, imagine lo que podemos llegar a aprender de ellas.
¿Son altruistas?
Compiten con otras especies y cooperan si son del mismo clan. Pero hay algunos ejemplos extraordinarios en los que podemos hablar de un alto grado de altruismo. Hay una investigación muy hermosa que se hizo hace cuatro años en Canadá.
Cuénteme.
Se aisló a un gran abeto del acceso al agua, y los abetos de alrededor le pasaron sus nutrientes durante años para que no muriera. Las plantas son organismos sociales tan sofisticados y evolucionados como nosotros.
¿Cuidan de su prole?
En las plantas observamos el cuidado parental que observamos en los animales más evolucionados. En un bosque denso, para que un árbol recién nacido adquiera cierta altura para poder hacer la fotosíntesis y ser autosuficiente han de pasar al menos diez o quince años durante los cuales será alimentado y cuidado por su familia.
¿Dónde tienen el cerebro?
Las neuronas son las únicas células en los animales que producen y transmiten señales eléctricas. En las plantas, la mayor parte de las células de su cuerpo lo hacen, y en la punta de las raíces tienen muchísimas. Podríamos decir que toda la planta es cerebro.
*Stefano Mancuso, neurobiólogo vegetal de la Universidad de Florencia, fundó y hoy dirige el Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal.
Ecoportal.net
La Vanguardia

martes, 2 de agosto de 2016

Cuando Mahoma se mudó al Paraguay


Autor: Felipe Pigna

Pedro de Mendoza, a poco de instalarse en lo que hoy es Buenos Aires, envió a un grupo de sus hombres a buscar lo que era el principal interés de su expedición, la mítica “Sierra de la Plata”, que esperaba que lo hiciera definitivamente rico y poderoso. Capitaneados por Juan de Ayolas, esos expedicionarios llegaron a comienzos de 1537 a cercanías de la confluencia del río Paraguay con el Paraná, donde formalizaron una alianza con los payaguaes, que confiaban en que las armas de los recién llegados serían una interesante contribución a la guerra que libraban contra otras parcialidades guaraníes de la zona. Esta alianza se formalizó de la manera que era habitual entre los guaraníes: mediante la “entrega” de mujeres. A pesar de que todos los cronistas intentan transmitirnos que era una “bárbara costumbre”, el principio era muy similar al que se aplicaba por entonces entre las casas reales y señoriales europeas: se conformaba una “alianza de sangres”, uniendo linajes familiares que tendrían descendencia emparentada; era un reaseguro de los acuerdos. Gracias a esa alianza, Ayolas pudo penetrar en lo que hoy conocemos como la región del Gran Chaco, mientras dejaba a Domingo Martínez de Irala en lo que hoy es territorio paraguayo. Con otro contingente llegado desde Buenos Aires poco después, capitaneado por Juan de Salazar, estos hombres fundaron Asunción el 15 de agosto de 1537, adonde tres años después fue llevada toda la población europea sobreviviente de la fracasada expedición de Mendoza tras la famosa “hambruna” y la derrota inflingida por los dueños originarios de aquel territorio, los querandíes. 1
La posesión de mujeres en grandes cantidades les garantizaba, además placer, una vida holgada a los conquistadores del Paraguay quienes estaban convencidos de que debían ser mantenidos sin amagar siquiera a trabajar ni a nada que se le pareciera. A esto se sumará rápidamente y por los peores métodos el sometimiento de sus hijos y maridos al trabajo forzado en beneficio teórico de Dios y del Rey. El método era muy práctico para aquellos extraños polígamos difusores de los valores cristianos, como la monogamia, defendidos antorcha en mano por la Inquisición.
Así denunciaba la situación de Asunción del Paraguay, en 1545, uno de sus vecinos, Alonso Aguado, ex alcalde del “Santo Oficio”, quien por lo menos tiene la honestidad de incluirse entre los culpables:
Verdaderamente no vivimos como cristianos sino peor que los de Sodoma, porque después que a esta tierra llegamos procuramos de haber mujeres de los indios so color que las queremos para servicio y los indios nos las daban como por mujeres. Así nosotros las recibimos dellos llamándolas mujeres y a sus padres suegros y a los hermanos y parientes cuñados, con mucha desvergüenza y poco temor de Dios y en escándalo del pueblo cristiano. Y no nos contentamos con imitar a la secta de Mahoma y su Alcorán que mandaba que pudiesen tener siete mujeres, 2 y hay algunos entre nosotros que tienen veinte y a treinta y a cuarenta y de ahí en adelante hasta sesenta. 3
A poco de comprobar que los españoles no venían en plan de establecer alianzas con ellos sino a someterlos a servidumbre y esclavitud, los guaraníes comenzaron a rebelarse y ofrecer resistencia.
Curiosamente, la historia conquistadora registra que una de las mujeres de Juan de Salazar le avisó de la rebelión guaraní en marcha en la flamante ciudad de Asunción, pero  omite mencionar que tras esa rebelión frustrada, luego de que los españoles pasaran a cuchillo a gran parte de sus parientes masculinos, las “indias” guaraníes procedieron a hacer lo mismo con sus “amos”. La historia registra el nombre de una guaraní bautizada como Juliana, que fue la iniciadora de este acto de retribución. La muchacha se hartó de ser abusada junto con sus hermanas por Nuño Cabrera, el español a quien había sido entregada, y decidió cortarle la cabeza el jueves santo de 1539. El ejemplo cundió peligrosamente, y los “católicos-mahometanos” del Paraguay encontraron consuelo en el recién llegado segundo adelantado del Río de la Plata, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, quien hizo torturar y ahorcar a la heroica y rebelde Juliana y a sus compañeras. 4
Al adelantado Álvar Núñez Cabeza de Vaca, el primer español que pudo ver nuestras maravillosas cataratas del Iguazú y portador de una vida de película, no le iría muy bien intentando desterrar a sus compatriotas de aquel paraíso de Mahoma. El 25 de abril de 1544 fue víctima de una revuelta organizada por aquellos privilegiados encabezados por Domingo Martínez de Irala y Alonso Cabrera, que lo encarcelaron por un año y lo mandaron encadenado a España, donde fue juzgado y desterrado a Orán. 5
Referencias:
1 Sobre las primeras expediciones al Río de la Plata, incluida la de Mendoza y la famosa “hambruna” de su asentamiento en Buenos Aires, véase Los mitos de la historia argentina 1 cit., pág. 73-95.
2 El Corán dice: "Si tienen miedo de no ser equitativos con los huérfanos, entonces, cásense con las mujeres que les gusten: dos, tres o cuatro de ellas. Pero si tienen el temor de no obrar con justicia, entonces con una sola o con varias de vuestras esclavas. Así, evitarán mejor el obrar mal." Sura 4:3.
3 Carta de Alonso Aguado al arzobispo de Toledo, fechada en Asunción, 25 de febrero de 1545 (documento Nº 959 de la Colección Gaspar García Viñas), citada por Ricardo Rodríguez Molas, Los sometidos de la conquista. Argentina, Bolivia, Paraguay, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1985, pág. 156-157. Según declara en la carta, Aguado había sido alcalde del Santo Oficio en la ciudad de Granada antes de sumarse a la expedición de Pedro de Mendoza.
4 Idalia Flores G. de Zarza, La mujer paraguaya, protagonista de la historia, El Lector, Asunción, 1987, tomo I (1537-1870). El relato es citado también por Susana Dillón, Brujas, Locas y Rebeldes. De Anacahona a las Madres de Plaza de Mayo, Letra Buena, Buenos Aires, 1994, pág. 60-62.
5 La carabela que lo trasladó a España iba al mando del propio Alonso Cabrera. Estuvo a punto de naufragar en alta mar y Cabrera enloqueció. Al llegar a España, la locura de Cabrera se agravó, mató a su mujer y terminó preso.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

domingo, 17 de abril de 2016

La educación de los niños en la cultura guaraní


         Rasgo sobresaliente de la educación en la infancia es no castigar a los niños. El concepto europeo de castigo correccional de los adultos no existe en la mentalidad guaraní, pues nunca se castiga con el fin de corregir...el caso sería escandalosos y considerado como una mala acción.
 
El padre guaraní jamás castiga a sus hijos ni les reprende con palabras severas. Por el contrario, los deja hacer limitándose a que no caigan en peligro o hagan cosas inconvenientes. Aún en este último caso jamás reprende con severidad ó les habla fuerte, sino que de forma sueva les explica lo correcto, apelando a la persuasión y si no lo consigue insiste siempre con paciencia sin hacer una amenaza, viendo con complacencia aquellos actos de independencia que nosotros solemos castigar o reprimir.

Estos preparativos de la infancia responden perfectamente a la vida del adulto en toda la organización social y económica guaraní. En esta sociedad la coacción no existe. EL hombre y hasta cierto punto la mujer y todo miembro de la colectividad son libres y pueden disponer libremente de su voluntad.
No existe imposición por la fuerza ni directa ni indirectamente. Se trabaja en común y en común se aprovecha el producto de este trabajo.
Pero el individuo no pertenece a la comunidad, sino que forma parte de ella porque quiere y hasta cuando quiera, siendo completamente libre de dejarla y entrar en otra que le admitirá sin reservas.
El cacique es como un padre y como los padres ni castigan ni imponen a sus hijos (que es como llama a los hombres de la tribu que dirige). Sólo emplea la persuasión dando buenos consejos o inculcando ideas, valiéndose únicamente de su arte oratorio y del prestigio que sus experiencias y conocimientos le han dado. Pero no impone nada por la fuerza ni podría, pues todos y cada uno son libres de obedecerle. Además, fuerza de policía no hay ni nunca hubo en ningún país guaraní. Ningún trabajo, ningún servicio es materialmente obligado ni el de las armas. Ni siquiera en caso de defensa de la tribu y del hogar el guerrero tiene obligación absoluta de concurrir. Si se niega, su voluntad es respetada como siempre. Sólo la potestad moral es materialmente admitida por ser tal y carecer de fuerza material y por no quebrantar la voluntad individual ni intentarlo siquiera.

Fuente:  Moisés Bertoni, "La Civilización Guarani"

domingo, 6 de marzo de 2016

El guaraní ya se usaba en escritos oficiales en los siglos XVII y XVIII

El guaraní era usado de forma oficial entre las instituciones coloniales españolas, y no solo en textos de carácter religioso o cultural, como se creía. Foto: EFE. El guaraní era usado de forma oficial entre las instituciones coloniales españolas, y no solo en textos de carácter religioso o cultural, como se creía. Foto: EFE
El estudio de varios documentos escritos en guaraní entre los siglos XVII y XVIII, que estaban perdidos o "enterrados" en diferentes archivos, muestran que esa lengua era usada de forma oficial entre las instituciones coloniales españolas, y no solo en textos de carácter religioso o cultural, como se creía.
Un grupo de investigadores de la Universidad La Sorbona (París) presentará el viernes en Asunción algunos de estos documentos, escritos entre 1610 y 1768, y recopilados y analizados junto a expertos de la Universidad de Kiel (Alemania).
Se trata de un centenar de manuscritos, algunos de los cuales contienen una temática y empleo que dista del que era común en las reducciones que en Paraguay fundaron los jesuitas.
Destacan así una serie de cartas oficiales en guaraní entre altos funcionarios y militares de la Corona española que evidencian que la lengua nativa era utilizada en los asuntos políticos y administrativos entre la colonia y la metrópolis.
“Fueron producidas fuera de la égida de las reducciones jesuíticas y en asuntos profanos. Tenían uso oficial y se puede presumir que los gobernadores españoles utilizaban el guaraní también en la vida cotidiana”, dijo a Efe el director de investigación lingüística de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, Domingo Aguilera.

Además de esa producción epistolar, entre el lote de documentos sobresalen otros en los que se mezclan las costumbres sociales con crónica histórica, entre ellos uno de los testimonios más buscados por todos los especialistas en guaraní. Se trata de un relato del conflicto que entre 1704 y 1705 enfrentó a españoles y portugueses por la jurisdicción de la ciudad de Colonia del Sacramento (Uruguay).
Titulado “Diario de un indio sobre el segundo desalojo de la Colonia del Sacramento”, es una copia, ya que el original, escrito por una mano anónima, nunca ha sido encontrado. Sin embargo sus reproducciones tampoco eran fáciles de hallar. “Es el pequeño Grial de los lingüistas, buscado durante años. Su existencia era conocida, pero no se había encontrado”, dijo Aguilera.
De acuerdo con los especialistas de la Universidad de Kiel, es “un texto de primera importancia tanto para la historia como para la lingüística”. Y es que en sus 52 páginas se reflejan las relaciones multiculturales existentes en la época en Colonia del Sacramento, entonces poblada por españoles, guaraníes, criollos, indígenas autóctonos de Uruguay, negros y mulatos.
También de enorme interés es el “Manuscrito Gülich”, diálogos en guaraní de fecha incierta, pero correspondientes a la primera mitad del XVIII. Es un manual para la gestión de las reducciones jesuíticas, el experimento social que los frailes de esa orden instalaron en Paraguay, Brasil, Uruguay y Argentina. En él se describen recetas de comida, las técnicas utilizadas en agricultura, la construcción civil y religiosa, educación, urbanidad y reglas de conducta en las misiones jesuíticas, que hoy constituye uno de los atractivos turísticos de Paraguay.
Otro de los textos es el Manuscrito Pohã Ñana, atribuido a Marcos Villodas, un miembro de la Compañía de Jesús, y fechado en 1725 e inédito hasta hoy. En este caso es un registro de recetas medicinales cuya importancia radica en que comprende aspectos de la medicina utilizada por los guaraníes, y sirve también para conocer el impacto que tuvieron en la medicina académica europea.
Tras 30 años de investigación y estudios, todos esos documentos están disponibles en una base de datos accesible a través de Internet que recopila más de 100 páginas. Además, y según los expertos, permiten comparar los cambios que ha registrado a través del tiempo el guaraní, oficial en Paraguay junto al español, y también hablado en parte de Argentina, Bolivia y Brasil
Fuente: Diario Hoy